bestias como el amor
De nuevo se escurre el tema amoroso entre mis párrafos, inspirado por situaciones conocidas pero ajenas. Los sentimientos matan y cortan cuando son intensos, cuando están movidos desde lo más profundo de nuestro inconciente, de esa zona de la mente que nos hace vulnerables, la que hospeda los miedos, los complejos, los sueños. ¿Amar es un sentimiento? hay más de dos teorías al respecto, todas tan válidas… cuando realmente se ama a la otra persona, pero sucede que últimamente se ha puesto de moda eso de enamorarse de la expectativa, de la ilusión de que el otro sea todo lo que esperamos, lo que soñamos, que sea quien resuelva nuestra existencia y nos brinde la alegría sólo por el hecho de entrar a nuestras vidas, como en las películas, como en las novelas. Y ni que decir de eso que le llaman lo setsual, ahíhay otro punto más para la interminable confusión en la que se pierden los sentidos [entre otras cosas]. Suena corny pero es verdad que hay que querese a símismo y ser feliz antes de estar con alguien cuando la intención es contar con una pareja de a deveras, con ese complemento de nuestras vidas; porque sino se va la vida en la incertidumbre y en la autoflagelación de nuestras conjeturas. Y lo peor es que hasta esa autoflagelación es disfrutable en muchas circunstancias, depende del grado de masoquismo [o miedo al compromiso] que uno tenga. Lleva tiempo y sangre aprender a domar a las bestias como el amor.