al final
descubrí que la vida no es un eufemismo; que el mar en el fondo era sólo una más de mis manías, que el invierno es un intento eventual de la naturaleza de reinventarse; que el granizo es quizá entre los fenómenos climatológicos, uno de los más difícilmente pronosticables y que las medias naranjas son un mal que data de varios siglos atrás. Quizá siga habiendo noches para contar historias perversas o para convertir conceptos abstractos en absolutas frivolidades; la retórica, sin duda, me seguirá pareciendo emocionalmente estimulante. nite.